Con los años tengo una obsesión “La búsqueda de la excelencia”.

En la vida todo es posible y naturalmente alcanzar la excelencia no es una excepción.

El único camino para lograr convertir nuestra riqueza potencial en real es, precisamente, a través del trabajo intenso y de calidad. Todo individuo que tome conciencia de lo que es, siente, piensa, hace, desea y dice, que se ha dado cuenta de sí mismo y de lo que le rodea, se ha dado cuenta de que lo que importa es el ser y no el deber ser.

La excelencia está compuesta por una serie de elementos sencillos de entender y un poco más complejos de aplicar : la autoestima positiva, la responsabilidad, cambiar un bien por un bien mejor, sólidos valores personales, pensar a largo plazo, actitud positiva, la ética, la ambición (, buscar siempre ser mejores cada día y compartir nuestro conocimiento con los demás.

El camino de la excelencia tiene que ser en tribu.

Compartir, motivar, crear con otros y ayudar son partes inherentes de la excelencia profesional, por estos motivos no es un camino que se pueda desarrollar en solitario. Los buscadores de EXCELENCIA necesitamos de otros para conseguir nuestros objetivos. Necesitamos ayudar a otras personas en nuestra búsqueda, es un camino que se recorre con otros.

Una manera de vivir, una actitud mental y un pensamiento orientado al bienestar intelectual de los demás. Siendo mejores y ayudando a otros en el camino.

La búsqueda de la excelencia no tiene nada que ver con la perfección o algo similar, no se construye desde el ego, la humildad de aprender con otros, el comportamiento íntegro e integrador.

El buscador de excelencia trabaja diariamente para sobresalir de la mediocridad. Y lo más importante ayudar a otros a la consagración de un hábito;

El hábito de la superación.

Esta puede ser construida desde los cimientos de la integridad siempre centrados en el cómo y no tanto en el cuánto. Será desde esta forma que obtendremos el resultado vocacional de construir LA EXCELENCIA.