El día que fui el hombre más exitoso del mundo

Os quiero contar como fue el día que fui el hombre de más éxito del planeta. Ese día se convirtió en imborrable y cada cierto tiempo me gusta compartir esta experiencia sencilla con mis amigos, estoy seguro que te gratificará o eso espero y deseo.

Hace muchos años atrás cuando un servidor era todavía un adolescente trabajaba por lo que hoy serían unos simples dos o tres euros al día durante catorce y quince horas de friega platos.

Los dueños del restaurante se marcharon de vacaciones y por consiguiente me quede sin curro. No es que fuera la panacea, podía comer y cenar allí, con lo cual no estaba tan mal.

Un cliente del lugar vendía libros por las casas, recuerdo incluso que eran unos cuenta cuentos en inglés. Contacte con este personaje, fulero y mentiroso como ninguno, pero me enseño las técnicas de venta en lo que él llamaba “puerta fría”, sin entrar en materia desde poner el pie para que no pudieran cerrar la puerta, hasta meterme directamente a la cocina a probar las lentejas de la señora.

Rápido aprendí que los trabajos valorados por horas no dan dinero. Que lo que da dinero es trabajar a éxito, aprendí que ser vendedor a comisión de lo que fuera, era lo más parecido a ser empresario. Yo era mi propio jefe, tenía mercancía, una técnica, un territorio y todas las horas del día para mi beneficio.

En principio para mí lo más parecido a ser empresario o emprendedor fue ser: vendedor a comisión.

¡Qué maravilla tanto hacías, tanto ganabas! Podías doblar el salario de cualquiera, incluso de los tíos con carrera universitaria que entonces eran la élite. Sin estudios podías ser importante y ganar dinero, igual o más que ellos.

Aprendí a proteger mi actitud, los negativos de otros formaban parte de mi forja como conquistador, todo se tornó un juego y un reto, me sentía poderoso, era capaz de soportar más de doce horas al día de negativos e insultos puesto que en muchas ocasiones, ellos intentaban humillar mi situación, mi estatus y lo único que conseguían es fortalecerme día a día.

Tener en cuenta que si algo aprendí en aquella época y todavía lo pienso es que aquel que trata despectivamente a un vendedor es simplemente porque saben que jamás tendrían agallas, coraje y arrestos para estar con una sonrisa y deseando un buen día al que le insulta.

Los mediocres odian tanto la lucha como el resultado.

Esta es la clase y la elegancia que adquieres al servicio de los demás, al servicio de los mediocres que piensan que por tener un trabajo “seguro” “fijo” son mejores que “un simple vendedor de libros”. Para ellos era un simple, un fracasado, lo que ellos no sabían y desconocían que los conquistadores trabajamos y hacemos lo que hacemos por metas, objetivos e ilusiones y que aquí vendiendo por las casas, polígonos industriales y locales comerciales encontré mi vehículo “podía cumplir mis sueños” y no estaba trabajando para cumplir los de otros.

Una de las lecciones de vida que jamás olvide, aplico en mí e intento enseñar a otros es el día que fui “el hombre más exitoso del mundo” y os lo voy a contar.

Los que habéis hecho venta directa en la calle, por locales, polígonos industriales, pisos, etc… Sabéis que andamos cientos de kilómetros, doce horas al día, cinco o seis días a la semana. Al principio las cosas no suelen salir como te gustaría y tus ingresos para poco dan y mucho menos para zapatos nuevos.

Llega un momento que la suela desaparece y tienes que poner papeles de periódico para no pisar en el suelo. Recuerdo muchas noches retirar los calcetines con agua caliente pues las llagas y ampollas se habían unificado con el tejido del calcetín y te llevabas la piel al quitarlos.

Solo dolían las dos primeras horas por la mañana y cuando ya estabas llegando en el autobús a tu casa.

Un día las ventas fueron brutales y pase cerca de una zapatería con modelos caros “unos castellanos negros” todavía los estoy viendo en el escaparate, relucientes, con su suela de piel marrón y esa elegancia que tienen los zapatos de piel, casi cinco mil pesetas de la época (30€) entre y como siempre intente llegar a un acuerdo con el dueño y hacer trueque con lo que yo vendía y un poco de pasta.

 ¡Me llevé mis zapatos nuevos!

Al día siguiente, fue el estreno, yo paseaba con el hombre de más éxito del planeta con mis nuevos zapatos, como brillaban, que maravilla. Todo el mundo lo sabía -estoy seguro de que se morían de envidia por mis zapatos nuevos- todo el mundo me miraba, ese día batí todos los récords de ventas.

YO ERA EL HOMBRE MÁS EXITOSO DEL MUNDO con mis zapatos nuevos y la ley de la atracción hizo el resto.

Ten sueños, lucha trabaja, y conseguirás lo que te propongas o no, pero lo importante es la lucha, la sensación inexplicable de la batalla, ganes o pierdas, lucha.

Cuando llegas a la cima si eres un verdadero conquistador o conquistadora mientras lames tus heridas de la última batalla y cuentas los tesoros conquistados, si lo hubiera, ya estas mirando otra montaña, más alta y difícil, no está en tu naturaleza quedarte allí, ese es el trabajo de los colonos, tu naciste para conquistar territorios, para pelear contra la incertidumbre y la mediocridad.

Volverás a jugarte todo por más.

Si buscas seguridad sigue buscándola y que tengas suertes, pero si buscas libertad que nadie te ponga un collar y precio a tus horas, a tu vida, a tus sueños y metas.

Eso me llevo a ser millonario en pocos años, montando organizaciones de venta directa en España y varios países, ya mi vida nunca sería igual.

Luego lo perdí todo, después lo recuperé multiplicado por tres, lo volví a perder y por supuesto, lo recuperé. Esto me lleva a un pensamiento que un hombre o mujer debe tener como mínimo tres ruinas en su vida. Con lo cual, si solo llevas una, prepárate todavía te queda otra, y si ya las pasaste.

Son como la varicela: Jamás volverán.

Este joven vendedor e inexperto un día se vio delante de tres mil personas que lo aplaudían y vitoreaban, todos estaban interesados en saber que les quería decir, ese joven ya explicaba que el líder nace, el emprendedor nace, que de una conferencia aunque fuera de DON LÍDER o SÚPER EMPRENDEDOR, que por muchos libros de “TÚ puedes Machote” que te leas, si no naciste para ser emprendedor y para liderar a otros, las trampas y trabas del camino de adsorberán y te convertirán en una persona fracasada, frustrada e inservible.

“Las palabras tienen mucha fuerza pero nada comparable con acción”. Miguel Alemany

Aprendí haciendo entrevistas a vendedores, sin exagerar podré haber entrevistado a más de 100.000 personas en varios países e idiomas, pues muchos días era capaz de superar los cien entrevistados, con mi contacto visual, mi entusiasmo y siempre mucho más motivado en la entrevista que ellos.

Si, yo estaba más motivado, más entusiasmado cuando les hablaba de la posibilidad de salir a la calle a romperse los zapatos y partirse el alma trabajando, que pese a que podrían insultarlos y sobre todo menospreciarlos. Incluso tu propia familia y amigos. Muchos días nada ganarían, tendrían que volver caminando a su casa, ganarían solo con su esfuerzo y sacrificio, que no dependían de un jefe y un horario, que sin nada y de la nada, podrían tocar el cielo con sus propios dedos y que si todo va bien, algún día “serian los hombres o mujeres más exitosos del mundo” y poder comprar unos zapatos nuevos.

La mayoría pensaban que era un loco un tipo extraño, con los años me di cuenta que tenían razón. Y descubrí que las personas están divididas en conquistadores y colonizadores. Liberta y seguridad. Esta claro que dejarlo todo para conquistar territorios que nadie ve, solo tú. Es de locos. También pude comprobar que existen un montón de locos como yo y que entre nosotros nos entendemos, no estamos solos ante tanta mediocridad y tanta cobardía.

Si todo va mal gasta tus últimos euros o pídelos prestados en cobrar tus zapatos nuevos, sal a la calle con la cabeza bien alta y que todos vean que eres el hombre o la mujer más exitosa del mundo y deja que la ley de la atracción haga el resto.